Odontologia conservadora

Cuando hablamos de prevención debemos ver la boca como un conjunto para la elaboración de un buen diagnóstico. Pero cuando hablamos de tratamientos, surge la especialización.  Ésta  nos permite tratar las patologías de la boca de una forma más detallada y precisa.

Por eso cuando hablamos de odontología conservadora hablamos de la especialidad médico odontológica que trata de salvar las estructuras dentales dañadas.

Los daños en los dientes pueden sobrevenir por diversas causas. La más común tratada en

Odontología conservadora es la caries.

La caries según la OMS es un proceso localizado de origen multifactorial que se inicia después de la erupción dentaria, determinando el reblandecimiento del tejido duro del diente y que evoluciona hasta la formación de una cavidad.

Hoy en día tenemos varias opciones para reponer el tejido dañado por la caries. Así nos encontramos con las restauraciones directas e indirectas.

En ambos casos tratamos con materiales que nos dan unas altas prestaciones estéticas ya que cada vez los pacientes son más reacios al uso de materiales metálicos y demandan unos resultados más estéticos.

Pero a la hora de escoger una solución, es el profesional quien debe evaluar el caso de forma

particular. Factores como la pieza a tratar, la cantidad de estructura a reponer, su función mecánica y características anatómicas y oclusales, son las que determinaran cual es la opción que mejor se adapta al paciente.

 

Restauraciones directas o indirectas

Restauraciones directas
Restauraciones indirectas

Una de las principales ventajas de las restauraciones directas (más conocidas como obturaciones, empastes o reconstrucciones) es que en una sola cita el profesional puede reponer el tejido dañado y de una forma de lo más conservadora posible, ya que la preparación de la cavidad dental para este tipo de restauraciones es mínima.Para ello se limpiará el tejido dañado por la caries y después se aplicaran una serie de productos que ayudaran a la adhesión del material de relleno, en esto caso son resinas biocompatibles que dan rigidez estructural. Estas resinas son fotopolimerizables lo que por un lado permite al profesional trabajar y dar forma al material dentro de boca pero al activarse con la luz reduce los tiempos de trabajo garantizando su éxito.

Las     restauraciones   indirectas    (inlay, onlay, overlays) suponen un mínimo de dos consultas y la preparación   de   la   cavidad consiste    en eliminar el mínimo tejido posible para lograr la restauración. El diseño que se hace en laboratorio sobre el modelo en yeso de la boca del paciente nos permite trabajar de una forma muy precisa el sellado diente-restauración, la cual además nos permitirá dirigir las fuerzas oclusales de tal manera que prevenimos fracturas sobre esmalte y nos ayudan a ser más conservadores con la estructura dental del paciente frente a grandes reconstrucciones que precisarían la colocación de una corona posteriormente.  En pacientes con mordidas para-funcionales, con mala higiene o alto índice de podrían estar contraindicado su uso

En el caso de las restauraciones indirectas nos encontramos dos tipos:

  • Los cerómeros (polímeros optimizados con partículas o carga cerámica). Son materiales relativamente nuevos (hicieron su  aparición hacia el 1996) que se emplean para la elaboración de incrustaciones.Se trata de un polímero optimizado que incorpora en su composición finísimas partículas de cerámica y fibras reforzadas. Que se adhieren a la estructura dentaria por medio de resinas adhesivas. Su uso surgió para solucionar problemas como la contracción de las resinas fotopolimerizables en clínica y las dificultades técnicas de realizar restauraciones directas en cavidades amplias.En cuanto a sus propiedades debemos destacar su biocompatibilidad con la estructura dental frente a las cerámicas, alta estabilidad estructural  que le confiere resistencia frente a fracturas, es altamente estético,  su mimetización, traslucidez, su capacidad de absorber las fuerzas oclusales sin desgastar sus piezas antagonistas, permite modificaciones y reparaciones en caso de fractura, es fácilmente manipulable en clínica y permite gran precisión.

Estas propiedades hacen que  los cerómeros sean una buena alternativa.

  • Las cerámicas puras (Disilicatos de litio  cerámicas feldespáticas y cerámicas con alto contenido de leucita). Su principal ventaja es que son altamente estéticas y al no sufrir abrasión tienen un alto brillo. Pero su coste es más elevado que en el caso de los cerómeros y el antagonista puede sufrir abrasión debido a  su mayor rigidez.

También existen las incrustaciones metálicas de Oro, Ni-Cr y de Zr. Como curiosidad comentar que ya en la antigüedad se utilizaban las incrustaciones, como es de suponer su motivo era más estético que conservador. Materiales como jadeíta, oro, marfil o hueso eran colocados en ocasiones como sinónimo de belleza o rango social.